Secreto a Voces • Quieren Detener la Nueva Movilidad Mexicana

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Secreto a Voces - Quieren Detener la Nueva Movilidad Mexicana
Foto: Record
Por Rafael Alfaro Izarraraz
La Nueva Movilidad mexicana es el motor en rieles, pistas, puertos y vías digitales y espaciales del desarrollo. La modernización de la infraestructura de traslado de mujeres, hombres, mercancías, servicios e ideas de un lugar otro de manera local, regional y global, impactando el territorio. Esto ocurre en el momento en que las redes globales y regionales de transporte se transforman. Lo que coloca a México en una posición de ventaja ante EU que vive una profunda crisis interna y de evidente declive como se puede apreciar por donde se le mire. Aunque modestamente, el marco en el que ocurre lo anterior tiene que ver con la localización estratégica del territorio mexicano en el parte norte del continente y que ha sido el receptáculo de inversiones de empresas que han decidido trasladar su producción de Asia a México como una opción alternativa ante la opción de hacerlo a Estados Unidos. Una infraestructura de movilidad moderna se requiere pues y otorga ventajas frente al mismo EU.
La Nueva Movilidad impacta también sobre el narcotráfico y los poderes militares fácticos que operan en el mundo de la mano de la movilidad internacional. Un mayor control de las aduanas, puertos y comunicación del espacio externo implica un mayor poder de las naciones y un debilitamiento de las estructuras de poder mundiales que acompañan la movilidad o en específico la circulación de los bienes o materiales primarios para la producción, como el petróleo, por ejemplo. Considérese las 800 bases militares de EU en el mundo. Por cierto, el concepto de movilidad, por lo menos en filosofía, está vinculado al movimiento del ser y del ente. Hoy la movilidad incorpora los flujos de mercancías, bienes, servicios, personas y a la conectividad inter espacial y lo que por esas redes transitan.
El descarrilamiento del tren interoceánico (aunque habrá que esperar la investigación respectiva), despierta sospechas porque es el segundo accidente que ocurre en fechas recientes, aunque el de mayor magnitud fue el que ocurrió apenas el domingo 28 con 20 pasajeros heridos como saldo del evento. La trascendencia de ese incidente, en mi opinión, debe incrustarse en un acontecimiento profundo que ha venido ocurriendo desde el gobierno de AMLO y que ha continuado con Claudia Sheinbaum. Se trata de un fenómeno que toca intereses locales y de potencias que se disputan la hegemonía a nivel mundial: la Nueva Movilidad mexicana. Pero el tren interoceánico forma parte de un proyecto mucho más amplio que tiene que ver con el México presente y las posibilidades de desarrollo que se presentan ahorita mismo y no mañana.
Por lo que la Nueva Movilidad mexicana debe contemplarse en el contexto del Plan México, por lo que téngase en cuenta la visión que ahí se plantea de desarrollo y de centros estratégicos en el país, con una inversión en portafolio de 277 mil millones de dólares en dos mil proyectos y cien parques industriales. La movilidad, conceptual, consiste en trasladar objetos, personas e ideas de un lugar a otro ya sea dentro de una ciudad, una región, un país o el mundo entero: la clave es comprender que quien controla la infraestructura controla lo que ahí se mueve. La derecha mexicana no ve con buenos ojos lo que ocurre con la Nueva Movilidad. Es un concepto que entra dentro de la categoría de lo regional, nacional y los universales, aunque se utilice en la actualidad como un concepto más apegado a los estudios urbanos.
En cuanto a lo nacional el Plan México está “encarrilado” sobre la Nueva Movilidad mexicana. El neoliberalismo desarrolló un proceso que reposicionó a sectores de la clase política y económica neoliberal: los trenes fueron privatizados, aerolíneas, teléfonos, carreteras concesionadas a privados, puertos como el de Veracruz. La movilidad quedó en manos del sector privado y el Estado como la ventanilla que otorgaba permisos y derechos a los nuevos propietarios. El obradorismo y el Plan México ha recuperado poco a poco la rectoría del Estado sobre la movilidad mexicana mediante el impulso de nuevos proyectos que se suman a una poderosa estructura de movilidad que incluye: trenes, el espacio satelital, portuario, aéreo, el territorio (norte, centro y sur) y un sistema de comunicación interoceánico. La incorporación de México al orden nuevo orden mundial bajo su propia bandera y capitalizando las ventajas que otorga el territorio y su relación con EU.
Es importante comprender el papel del Estado en la nueva era que estamos viviendo. El Estado ocupa un lugar de primerísimo orden ante las debilidades históricas mostradas por el sector privado en dos aspectos: el impulso de determinados proyectos no es alcanzado con el poder económico con que cuenta este sector. Para poder dar un salto como nación es importante el papel del Estado como pasa en China. Así lo muestra la experiencia de China y Rusia, así como de la India por no decir el papel de Irán como potencia regional. Lo mismo se puede decir con respecto a que el sector industrial en general es una potencia, pero cuyos intereses bajo determinadas circunstancias representan un obstáculo porque sus intereses son la ganancia y no el interés general y del pueblo.
Son distintos factores que tienen que ver con la movilidad y ninguno de ellos es más importante que el todo que es la movilidad. Pero si por algún motivo se le acredita algún valor a una de las nuevas obras se debe destacar el tren interoceánico. Lo anterior, debido a que forma parte de la conexión de dos océanos (Pacífico y Atlántico, que impacta directamente el comercio con la costa Este de EU) y alternativo al Canal de Panamá sobre el que existe en la actualidad disputas acerca de su control entre China y los Estados Unidos. Asimismo, existen algunas limitaciones sobre el tráfico de cierto tipo de embarcaciones de gran tonelaje. Se afectan los intereses geopolíticos de potencias que dominan los mares y que representan un poder no únicamente económico sino también de tipo militar en el mundo o regionalmente como ocurre con el Caribe y el conflicto que abierto EU con Venezuela y la nueva política de seguridad hemisférica de Trump. El tren interoceánico es como crear opciones de movilidad al de otras naciones que no son EU ni representan su poder militar.
Los principales puertos están ubicados en el norte, de momento, con los BRICS reubicando sus potentes puertos sobre todo por medio de la Ruta de la Seda. Lo más reciente une a Brasil con Perú, al Pacífico con el Atlántico. Obra China.. La ubicación estratégica de México que tiene comunicación con dos océanos (Pacífico y Atlántico) y amplias franjas de costas que comunica con ellos en un mundo en el que las operaciones productivas están fragmentadas y en este momento buscan conexiones en donde México es un mediador territorial por su cercanía con EU. México se ha visto en la necesidad de modernizar puertos del pacífico y los y el Golfo de México. De 102 puertos nueve (6 en el Pacífico y tres en el Golfo) concentran el 80 por ciento de toda la carga que operan las embarcaciones. En 2017 la carga de conenerizada se concentraba en cuatro puertos: Manzanillo y Lázaro Cárdenas (Pacífico) y Veracruz y Altamira (Golfo) (Ver a Carlos Martner-Peyrelongue). Lo anterior ha implicado inversión en de puertos como Salina Cruz Oaxaca y Coatzacoalcos que conectan el tren interoceánico. Los cruceros operan en Yucatán, Quintana Roo y Baja California Sur.
El proyecto sexenal de regresar a los trenes de pasajeros dirigidos al norte del país que es la principal referencia regional por los vínculos con EU y su frontera. Ese programa en general está orientado hacia el control de la movilidad desde el centro del país creando una poderosa estructura que vinculará a todo el centro del país por medio de trenes conectados a centros de población y nodos de movilidad estratégicos que potencia y se conecta con el sur y el Tren Maya. El epicentro es la ciudad de México con estructura vinculada al del Insurgente de Toluca, Pachuca y el AIFA, Querétaro, Puebla y Veracruz, próximamente, es decir, la Corona Regional de la Ciudad de México estará conectada a los sistemas con que cuenta la ciudad que es el mismo sistema eléctrico del Metro. Del Tren Maya existe suficiente información aquí únicamente se subraya que ahora será también de carga. Cuatro mil kilómetros de vías férreas formarán parte de la Nueva Movilidad mexicana.
Falta desarrollar la movilidad y las carreteras, así como el espacio satelital y la IA. Pero creo que los anteriores elementos son suficientes para comprender el enfado de la derecha mexicana con respecto a la Nueva Movilidad mexicana.
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