Secreto a Voces • EU, seguridad y el “Otoño del Patriarca”

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Secreto a Voces - EU, seguridad y el “Otoño del Patriarca”
Imágen: SPR
Por Rafael Alfaro Izarraraz
La semana pasada se publicó por parte del gobierno de EU un texto sobre la seguridad hemisférica occidental. Se trata de una vieja réplica de la Doctrina Monroe de 1823, bajo la pretensión de renovarla en plena decadencia del patriarca otoñal estadounidense. Los gallinazos modernos, carroñeros, ya se aprestan a querer apropiarse de los despojos dejados por 500 años de dominio occidental y estadounidense en la región latinoamericana y caribeña, justo cuando los vientos de libertad se respiran por el subcontinente que vienen del Oriente y los mismos pueblos sometido por siglos.
Monroe sigue ahí. En las islas del Caribe en donde el “Gabo” recreó su “Otoño del patriarca” fue para Epstein (agente de Israel el gallinazo mayor) el fundador las modernos “muros de agua” caribeños en donde la línea continua se topa con el mar y en un lugar en donde el progreso a convertido a la antigua esclavitud en un concubinario del patriarca con modelos del Este con visas Einstein (por qué no Einstein si les entregó la fórmula de la bomba atómica para doblegar a Japón) quienes han encontrado a su Narciso, hombres disminuidos, gobernantes del imperio confundido con agencia inmobiliaria. Los dobles del patriarca original.
En el nuevo texto de seguridad otoñal todavía quieren disponer de los escombros que han dejado al mundo latinoamericano y caribeño de su grandeza. Dispuestos a reconocer a China y Rusia, pero los escombros los quieren para ellos. Monroe sigue ahí. Como dice García Márquez, gobiernan como si el poder no fuera a terminar jamás. Cantan viejas canciones que ya hemos escuchado, solo que ahora son más directos y sin ningún tipo de subterfugios. Directo, Latinoamérica y el Caribe es para ellos y nadie puede toser en su gallinero. Según, los gallos ya no cantan, las gallinas se han convertido en seres sintientes víctimas del sacrificio insensato de las cadenas comerciales de comida chatarra.
Monroe, el patriarca sigue ahí y le gusta usar dobles como en la novela de  García Márquez, como ya se dijo. Con la misma facilidad con que ordenaba que “me quiten esta puerta de ahí” en su calidad de su pasado como vendedor de “milagros”, el patriarca ordenó imponer impuestos a todo el mundo más allá del territorio del que ahora pretende adueñarse por la buena o por la mala. Si algo sale mal no importa porque todo lo puede convertir en una nueva verdad porque al fin y al cabo en cuanto tomó el poder todos los virreyes tomaron el primer vuelo transportador de gallinazos para ponerse al servicio de patriarca. Y en una mesa todos los tiburones de los “océanos prehistóricos” formados escucharon su tronante voz que los excluía del Nuevo Orden patriarcal.
Otros como perros falderos, los gallinazos, acudieron a rendirle al patriarca como si fuera el mismo Dios. También eran dictadores y gobernaban con el miedo que se desprendía del temor a las drogas y sus terribles distribuidores que colaboraban con el patriarca en mantener como lobos apacibles al rebaño. Aunque con ellos jugaba ajedrez en una colina desde donde se veía mar ahora llamado de América, había apuestas pero a él nunca le podían ganar. Las apuestas eran parte del dinero público y ahí se jugaba en grandes cantidades. Jugaba con ellos y su único interés, en realidad, era saber cuál era el día en que conocería su acta de defunción si no obedecían.
La nueva seguridad dice: “La política estadounidense debería centrarse en reclutar líderes regionales que puedan contribuir a crear una estabilidad tolerable en la región, incluso más allá de las fronteras de esos socios. Estas naciones nos ayudarían a frenar la migración ilegal y desestabilizadora, neutralizar los cárteles, la manufactura local y desarrollar las economías privadas locales, entre otras cosas. Recompensaremos y alentaremos a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que se alineen ampliamente con nuestros principios y estrategia. Sin embargo, no debemos ignorar a los gobiernos con perspectivas diferentes, con quienes, no obstante, compartimos intereses y que desean colaborar con nosotros”.
Monroe está ahí. El patriarca, con respecto al ejército, para que no se volviera en su contra, les daba arena en lugar de pólvora. Un día se le ocurrió poner a grandes barcos de guerra frente a las costas de una de sus fincas más preciadas porque ahí había algo raro: sus habitantes habían sido convertidos en “alacranes” por desobedientes. No sabían valorar el oro negro y otro de un color más fuerte, brillante depositados en sus minas. Una de las concubinas se había convertido en la gran “chamana” y les aconsejaba entregar todo al patriarca.
El texto que recrea la doctrina Monroe “Estrategia de Seguridad Nacional” dice que no tolerará a fuerzas externas en su área de influencia Latinoamérica y el Caribe.
Bueno, Gabo lo cuenta de otra manera:
“… la estibadora negra que se apartó demasiado tarde para dar paso al cochecito despavorido y se sintió tocada de muerte por la visión del anciano crepuscular que contemplaba el puerto con la mirada más triste del mundo, es él, exclamó asustada, que viva el macho, gritó, que viva, gritaban los hombres, las mujeres, los niños que salían corriendo de las cantinas y las fondas de chinos, que viva, gritaban los que trabaron las patas de los caballos y bloquearon el coche para estrechar la mano del poder, una maniobra tan certera e imprevista que él apenas tuvo tiempo de apartar el brazo armado del edecán reprendiéndolo con voz tensa, no sea pendejo teniente, déjelos que me quieran…”
Lo de los chinos quiero pensar que eran otros tiempos. En los nuevos tiempos el nuevo texto de Seguridad Nacional, el del monroetrumpismo, se dice que únicamente existe alguien comparado con el poder de EU, los chinos. Extrañamente ya no se reconoce EU como la única potencia como lo había proclamado desde 1992.
El patriarca también tenía sentimientos religiosos. Un día fue a una de las antiguas estaciones de radio y confesó que era un pecador que se iba a ir al infierno. Al original, dice Gabo que los curas trataban de convencerlo de los beneficios del catolicismo, pero él salía con tremendas estocadas a los curas a los que les decía que rogaran a su dios para que le domara su ímpetu procreador. Lo cierto es que le habían ayudado a que el pueblo lo quisiera después de que los ingleses y estadounidenses lo instalaron en la cúspide del poder para gobernar a nombre de ellos y así lo hizo, pero dominado por su gran gurú un tal Benjamín que por cierto tenía harto al pueblo porque a este último le quitaban el pan de su mesa para llevarlo a la de aquel.
Ahora, el tratado de Seguridad Hemisférica señala: La política estadounidense debería centrarse en reclutar líderes regionales que puedan contribuir a crear una estabilidad tolerable en la región, incluso más allá de las fronteras de esos socios. Estas naciones nos ayudarían a frenar la migración ilegal y desestabilizadora, neutralizar los cárteles, la manufactura local y desarrollar las economías privadas locales, entre otras cosas. Recompensaremos y alentaremos a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que se alineen ampliamente con nuestros principios y estrategia. Sin embargo, no debemos ignorar a los gobiernos con perspectivas diferentes, con quienes, no obstante, compartimos intereses y que desean colaborar con nosotros”.
El nuevo modelo de seguridad tiene un mal olor a muerte… Latinoamérica y el Caribe van en la búsqueda de la noticia más grande del mundo que es el fin del patriarca.
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